La verdad es que conocimos al músico español Pedro Pastor con el disco “La Vida Es Plena” del año 2014, en el momento en que los amigos músicos y cantautores, recomiendan a otros colegas.

Lo esquemático se rompe con “Raparmónico”. Una apertura no tan acostumbrada que sintetiza algunos esquemas cotidianos y el enlace desde lo musical a recrear una armonía sincronizada, quizás para muchos una idealización errada a ritmo de Rap que desprende los siguientes tracks del disco.

“Nos Merecemos” y “Sin Flor”, son las canciones rockeras. La primera, nos señala el alba a un nuevo elemento, pertenencia y visualización de lo que somos y seremos, de entender lo que tenemos y nos hemos de merecer como seres con sentimientos, valores, responsabilidades, actitudes y aptitudes; mientras que la segunda es una de nuestras canciones preferidas y poema cantado: “Sin flor no hay olor / sin dolor no hay poemas / sin poemas no hay tema libertad / en la canción…” que merecer ser expresado a los cuatro vientos y dedicado a toda una humanidad que se abate entre el bien y el mal.

“La Raíz” nos titula a que todos tenemos un lugar, un suceso, una historia, un momento, un día o una noche, para encontrar el génesis de nuestro presente, sin importar que controlar, donde estemos y dudemos de nuestro andar.

“En Busca y Captura” y “Centro” junto a Luis Pastor, son las canciones movidas del disco e influencia Caribe en un sonido europeo que brinda la alegoría de estar en la tierra y que estamos en búsqueda de nuestros sueños y capturar esos momentos en que debemos bailar y disfrutar. Una inmensa invitación al disfrute y baile constante a la vida, siendo este track nuestra banda sonora día a día. Casi emparejando, pasamos a “La Rosa de Luxemburgo” con el Funk, Rock y Son junto a la artista Eva Sierra.

 Los sonidos latinoamericanos suenan con “Mariana”. La niña del ritual y legado ancestral de y para las culturas indígenas principalmente Latinoamericanas que han sido y siguen explotadas, luego de 500 años de opresión y la suma, del maltrato a Gaia (Madre Tierra) que decidió vivir que el morir. Hoy en la lucha constante por preservar un acerbo cultural que fue despojado por obligación sin corazón, asumido por un Dios y la ambición de un color. Un llamado a la unión de razas.

“Luz” es la canción corta de esta producción. Simbolizando lo bello de estar pensando en el ser que se quiere y se describe con un regazo de palabras que llegan al corazón y da luz al camino. A eso lo llamamos “Amar”. Amar de manera única y no aprendida en la cartilla.

“Desaprendiendo” es la última en sonar. Rap baladista acompañado de diversos instrumentos de cuerdas y lírica rebelde, de protestar decentemente antes problemáticas mundiales y que agobian al hombre y mujer del siglo XXI. Cuyo grito inocente es el desaprender “voy desaprendiendo / desecho de lo que no quiero / de lo que encuentro / bien adentro de mi ser”.  

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Texto: La Música En Venas       @LaMusicaEnVenas